Las monedas no se transan en los Bancos.

Hoy… fui al banco a cambiar $100.000 pesos exactos en monedas de 100 y de 500… yo tenía las monedas y quería los billetes.

Sí… es un tramite tedioso, demora a la fila y es super desconsiderado con respecto a las otras personas que esperan, pero bueno, es un trabajo sucio y en algún momento hay que hacerlo.

El asunto es que llegué al típico Banco Santander con pinta de consultorio saqué número deslizando la tarjeta y para más mala cueva, me toca como el 225 e iban en el 175. Claro po, a bolas tristes se le ocurre ir a hacer este latero trámite el primer día laboral de marzo. Un génio!!

Después de una espera más larga que puteada de tartamudo, me tocó a mi ir a la caja número 3 del mencionado banco.

Yo: – Hola buenas, quiero que me cambie estas monedas por favor???”

Y le muestro el tremendo turro de monedas al cajero, obviamente era algo que no le gustaba hacer… y salió con la del Chileno:

Cajero: – Ah, es que nosotros en este banco no cambiamos monedas… solo hacemos depósitos y cambios de cheque.”

Y me queda mirando con una sonrisa weona en su cara como queriendo decir: Mira ctm, esperaste todo este rato por las puras.

Lo primero que pensé en mi fue: “Este conchesumadre imbécil me esta agarrando pal webeo.”

Pero filo, decidí llevarle el amén un rato…

Yo: – En serio?? Puuucha… Y en ninguna caja lo hacen??
Cajero: – No, solo depósitos y cambios de cheques en estas 6 cajas.
Yo: – Pucha que lastima… y donde podría hacer este trámite??
Cajero: – No lo sé, en un supermercado a lo mejor?? Ahí siempre quieren monedas…
Yo: – Ahhh… ya… perfecto, pucha gracias.

Y ahí es cuando viene lo divertido del asunto.

Yo: – Oye y acá se pueden hacer giros por caja?? igual necesito efectivo.
Cajero: – Sí, ningún problema.
Yo: – Ya perfecto… *muahahahaha has caído en mi trampa!!!*
Yo: – Como me dijiste que en estas cajas solo se hacen depósitos y cambios de cheques… depositame TODAS ESTAS MONEDAS en mi cuenta corriente y me haces un giro por caja por $101.000 pesos por favor, y de paso me das tu nombre para dejar un reclamo en tu contra.

Diciendole esto mirandolo con mis cejas levantadas y una sonrisa en la boca, el tipo quiso darme una explicación, de verdad que hizo el intento… pero de su boca solo salieron estas palabras que para mi sonaron como canto de ángeles:

Cajero: – Cual es su número de cuenta señor??

Y esto nos deja con el siguiente marcador:

Sergio Acuña: 1 – Sistema Bancario: 0

La importancia del momento.

Padre… confieso que he pecado.

La mayor parte de mi vida la he vivido en base a objetivos. Desde aprender a andar en bicicleta, sacar buenas notas en el colegio, aprender a manejar, estudiar en la U, aprender algún instrumento musical… etc… etc… Siempre pensando en el objetivo de terminar algo.

Esto me ha llevado a generar un problema que por muchos de nosotros es pasado por alto. El hecho de concentrarse mucho en el objetivo.

Por qué digo que es un problema??

Porque me he dado cuenta que en la inevitable rutina del día a día uno cae en esta suerte de “síndrome” de concentrarse en el final del día… y no en el día mismo. Y esto pasa en muchos otros casos, desde por ejemplo, ir a trotar un rato, uno se concentra en el hecho de terminar el récord del día, ya sean 100 metros, o 10 km… siempre concentrado en terminar. Siendo que uno debería disfrutar el camino, los paisajes, los olores, la música que uno va escuchando, paso a paso… metro a metro… segundo a segundo.

Por esto mismo me carga cocinar, lo encuentro un proceso demasiado largo para un objetivo demasiado poco satisfactorio. O por eso mismo me carga perder tiempo en viajar distancias largas, o quedarme atrapado en un taco, o moverme en micro, es la misma tónica.

En el trabajo es lo mismo, muchas veces uno entra en la rutina de empezar una tarea… y solo concentrarse en terminarla luego. No aprecia los momentos del desarrollo.

También y a rasgos más generales me carga desperdiciar tiempo… y que siempre creo que todo se pudo haber hecho mejor. Y esta mala praxis de pseudo caballo de carrera le pone esteroides al hecho de desperdiciar minutos cuando el objetivo no se cumple.

Pero me di cuenta que la cantidad de cosas que uno se pierde de disfrutar es enorme, solo por estar concentrado en el objetivo final.

Desde hace un tiempo, me he dedicado a concentrarme en el momento… de todo, no necesariamente de la rutina del día a día, si no que tanto en lo macro como en lo micro.

El hacer esto me ha llevado a tener días más largos, es cierto, pero también me ha llevado a vivir días y periodos mucho más “entretenidos”, no sé si en el sentido de felices o alegres, pero si más llevaderos.

El caer en la rutina de no disfrutar la vida es uno de los peores pecados que puede cometer un ser humano… Y el hecho de concentrarse en el destino y no en el camino a recorrer, ayuda a caer en esta “falta” de disfrutar tu tiempo.

Desde entonces… los viajes, los embotellamientos, los problemas del día a día y el tiempo compartido con mis amigos se ha vuelto mucho más entretenido.

Pero filo con cocinar, esa cuestión aún sigue siendo una perdida de tiempo :)!

El gerente de Starbucks.

Hoy en “historias que a nadie le interesa”…

Ven que tiene sus ventajas pasar metido en el starbucks???

Bueno, contextualizando un poco el tema, es que yo siempre me siento con mis amigos y mi perra en el starbucks de 5 norte con San Martín acá en viña… y destaco el hecho de que estoy con mi perra porque ella ocupa un asiento de las mesas de la terraza.

Un día… se acercó una mina (sin el animo de ser prejuicioso) bastante lisa… Y con la pachorra característica del género, dice:

“Oye?? el perro se puede sentar en el suelo… porque quiero ocupar la silla…”

Su actitud soberbia me cayó como una patá en l̶a̶s̶ ̶w̶e̶a̶s̶ la wata… entonces a consecuencia de esto, yo respondí amablemente: “No.-” (así, tal cual…)

Entonces, la muchacha con evidente apariencia ABC1 agregando esteroides a su actitud de “oye-weon-desubicado-que-tiene-el-perro-en-la-silla-y-no-puedo-manchar-mis-pantalones-kosiuko-blancos”, dice con tono displicente:

“(Levantando una ceja) Porfa?”

Entonces yo nuevamente digo: “No.-” (esta vez más marcado [y notese el punto final en el No.-, o sea la weá fue pesada])… y seguí hablando con mis amigos.

La tipa, podrida con mi respuesta, entró a comprar su café se demoró un rato… y despues salió con su piño de amigas y amigos a tomar lo que compraron, se acomodaron como pudieron y extrañamente no webió más… poniéndole termino a ese episodio de la historia.

Aquí viene lo curioso de la historia… resulta que: Hoy, se me acerca uno de los baristas (porque así se llaman los weones que te hacen el café) del local… y me dice:

– Oye negro!! El otro día… una mina me dijo: “Sabes que hay un gallo afuera con un perro sentado y no me quiere prestar la silla…”

El barista se acercó a la ventana y miró que era yo quien estaba sentado y dijo: “Ah, lo siento.. no puedo hacer nada para sacarlo de ahí porque él ES EL GERENTE del local…”

La buena onda del barista hacia mi persona enfrentó a la muchacha en una posición de poder que no supo como manejar, y no webió más…

Moraleja:  … No sé en realidad que sacar al limpio de esta cuestión, pero me han dicho un montón de veces que “oye tu pasai metido acá..”, “oye tu tienes una pieza acá en este starbucks” etc… etc… pero que ya te digan que eres “EL GERENTE” del local y que te lo diga una de las personas que trabaja ahí… Uta, creo que tengo que dejar de ir tan seguido…

Así es que ya saben… Si les preguntan??? el Gerente del Starbucks de San Martín en viña… soy yo.

Que tal?? Ahora tengo que agregarle una nueva linea a mi curriculum…

Y ni me moví del escritorio.

Chile, país de grandes ideas…

Llevo ya un rato dándome vueltas por el mundo del emprendimiento. Me ha tocado conocer de todo tipo de emprendedores, altos, bajos, grandes, chicos, tradicionales, vanguardistas, exitosos y otros no tanto.

Dentro del mismo mundo me ha tocado asistir ya a un montón de cheese and wine, meet ups, seminarios y otro montón de eventos con nombres pitúcos en los que se junta un piño de emprendedores de distintas áreas (o de la misma) en que van a ver… algo, que a la larga es una mera excusa para tener la oportunidad de agrandar tu red de contactos.

Y dentro de este mismo contexto, me ha tocado ver como los grandes emprendedores, que generalmente tienen ya su negocio armado… se acercan a uno que es chico y tratan de darte ideas y consejos para seguir la misma senda.

Pero!!! Dentro del grupo de emprendedores chicos (dentro del cual me considero inmerso), se forma un fenónemo super, mmm… curioso, con respecto al mismo tema del intercambio de ideas…

El emprendedor Chileno chico es egoista con las ideas!!

Siempre ve la oportunidad de un negocio, que la verdad casi nunca se llega a concretar, en una idea nueva.

Me ha tocado también compartir con emprendedores de otras nacionalidades y estos tipos hay que afirmarlos para que no te sigan dando ideas, que la verdad tienen N potencial de negocios. Y son super atractivas… pero la verdad es que no están ni ahí con que alguien más las haga, es más, si alguien más las hace: Mejor!! Por lo tanto he llegado a pensar que es hasta un tema floklórico propio de la “iNdiosincracia” chilensis.

Pienso sinceramente que el emprendedor Chileno tiene una suerte de complejo de los “gemelos Winklevoss”, en que piensan que su idea es el próximo facebook… lo que hace que el emprendimiento a nivel local avance con una suerte de freno de mano.

Si dentro del mundo del emprendimiento, nos ayudaramos mutuamente, con ideas (aunque sean malas) pero que vayan en pro de aumentar o ayudar (o incluso crear) un “start up”, todo sería mucho mejor.

Y que lata terminar el regalo de una idea con un “si te va bien… me das el 10%” que es lo que he escuchado montones de veces… Ahí lo único que se hace sería mostrar la hilacha.

La escobilla y la artesa.

Hoy me puse a conversar un rato con mi abuela, que tiene 68 años. Estabamos mirando un programa de la gente aislada en los glaciares del sur, en donde practicamente el tiempo se ha detenido y las personas aún viven sin adelantos tecnológicos tan obvios para quien vive en la zona del centro, como por ejemplo: la electricidad y el gas. Con todo lo que eso implica. Es decir, no hay lavadoras, no hay hervidores electricos, no hay televisión, para que hablar de computadores e internet… no hay practicamente nada de lo que estamos acostumbrados a vivir.

Y ahí viene la frase que me inspiró a escribir este posteo en el blog:

Y como yo hijo?? Que me acostumbré y lavé casi toda mi vida con escobilla y artesa??

Chuta… y yo me complico en meter un par de poleras a la maquina lavadora apretar un par de botones y despues sacarlo todo listo para meterlo a la secadora, porque claro, ahora el niño ni siquiera ocupa el tendedero, el asunto es con secadora.

Y mi abuela toda su juventud peleando con una artesa de madera, para mantenerle la ropa limpia a mi mamá a sus dos hermanas y a mi tata.

Me contaba que despues de los días que lavaba (aveces 2 veces por semana), en la noche la parte de los nudillos le sangraba de tanto escobillar, pq claro, se usaban los nudillos para cuidar más la ropa, porque la escobilla “percudía” mucho y en esa época la ropa era algo que costaba conseguir, la situación no era buena.

Además me contaba que no quería tener lavadora, porque muchas esposas de compañeros de trabajo de mi abuelo habían muerto electrocutadas con las primeras lavadoras electricas que habían llegado… o sea más encima y como si fuera poco, no era para nada simple, si no que el tema era correr riesgo de muerte si te tecnologizabas.

Y uno?? Se queja porque la secadora no es tan rápida en tener lista la polera regalona pa salir a carretear.

Me dieron ganas de pegarme una patá en la raja a mi mismo.

Trabajo, personas e indiscreción.

Conversando con mi amigo Francisco Campos (en tw: @franciscoecn), salío una frase que me gustó mucho y que quiero compartir con ustedes.

Dijo, que en una conversación con su jefe, un hombre que ya anda por cerca de sus 75, él le dijo:

“El trabajo es una indiscreción para las personas y las personas son una indiscreción para el trabajo”

Me quedé dandole vueltas un rato a la frase y no es más que la pura y santa verdad.

El objetivo de la mayoría de las personas, incluyendome, es disfrutar de la vida. Conversar con sus amigos, tener el anhelado tiempo de relajo, compartir y pasar tiempo con su familia, pasar tiempo con su pareja, mirar el mar, comerse un helado, ir a pasear al mall, salir de vacaciones, comprarse cosas que disfruten, que se yo… ese montón de cosas chicas que uno tiene asumidas como placenteras y que de alguna u otra forma hacen que todo tenga sentido. Sin embargo, el trabajo, el cumplir con responsabilidades, con horarios, responder a superiores, relacionarse con clientes y proveedores… sumergirse en ese horrible mundo de stress, convierte al trabajo en una suerte de obstaculo que uno tiene que superar toooodos los días para así poder disfrutar la vida… lo cual lo convierte en una indiscreción para la vida de las personas, ya que evita que uno desarrolle “su vida” con normalidad.

Pero sin embargo, al menos para mi que ya llevo un rato dando vueltas en el mundo de las empresas y proyectos y que tambien veo como es la vida laboral de la mayoría de las personas que me rodean… resulta que las personas son una indiscreción para el trabajo.

El objetivo principal de todo trabajo es que sea hecho con la mayor calidad, en el menor tiempo y con la menor cantidad de recursos obteniendo los mejores resultados posibles.

Y uno de los grandes talones de aquiles para que se cumplan esas condiciones, son las personas… las personas (y que se entienda que me incluyo tambien en este grupo) tienen problemas, las personas se enferman, las personas no tienen un sentido de responsabilidad, les falta compromiso, no se complementan bien con sus equipos de trabajo, hacen las cosas a medias, dejan trabajo para despues, acumulan y picotean trabajo de un lado y de otro… haciendo que todo lo que pueda ser buena calidad, poco tiempo, pocos recursos y buenos resultados, se vaya a las pailas.

Me quedé dando vueltas un poco más en el asunto y ver si es que había alguna forma de que esto mejorara, cambiarlo, poder moldearlo de alguna manera y hacer que mi vida no sea una indiscreción para el trabajo y que el trabajo no sea una indiscreción en la vida.

Y no la hay… no hay forma…

Solo hay placebos, soluciones parche… que incluyen frases como “el trabajo es parte de mi vida…”, claro… no te queda otra. Pero te apuesto que si te pagaran lo mismo o más por no hacer nada, feliz te dedicarías a dejar esa parte de tu vida botada y priorizar otra.

Y por otro lado, el trabajo está perdido, no hay forma de rescatarlo de la “inoperancia tácita” de las personas… un jipi que vivió hace unos 2000 años atras y que ahora tiene la cachá de seguidores, dijo: “Siempre habrá pobres y habrá pobreza.”

En este caso lo podríamos adaptar a que en el trabajo… “siempre habrá personas y habran problemas.”

Cuando yo era joven.

Extraño esos tiempos en que uno estaba en internet y se vivía la adrenalina de no saber como era la persona con la persona que estabas conversando…

No habían fotos, vídeos y todo giraba en torno a la confianza y a la chance 50/50 de encontrarte con el amor de tu vida, o con un gordo cuarentón que te quería violar.

Uno ahora no conoce gente nueva on-line, si no lo único que se hace es mantener contacto con la gente que ya conoces.

Reconozco que aún mantengo contacto y converso con gente que conocí en esa época de mera confianza en un desconocido… y resulta que habían gordos violadores que resultaron ser súper buenas personas.

Ahora, si quieres empezar una conversación con alguien que no conoces en facebook te miran casi como un psicópata.

Atrás quedaron los nicknames… si usas uno ahora, eres casi un bicho raro.

Lo bueno del asunto es que fomenta a que las personas se conozcan primero por algún azar o referencia más cercana. Y esta cultura, hace que de la nada saquemos el valor de empezar una conversación con un:

“Hola!… como te llamas??” dicho con nuestros propios labios.

Es eso… o morir virgen.