La escobilla y la artesa.

Hoy me puse a conversar un rato con mi abuela, que tiene 68 años. Estabamos mirando un programa de la gente aislada en los glaciares del sur, en donde practicamente el tiempo se ha detenido y las personas aún viven sin adelantos tecnológicos tan obvios para quien vive en la zona del centro, como por ejemplo: la electricidad y el gas. Con todo lo que eso implica. Es decir, no hay lavadoras, no hay hervidores electricos, no hay televisión, para que hablar de computadores e internet… no hay practicamente nada de lo que estamos acostumbrados a vivir.

Y ahí viene la frase que me inspiró a escribir este posteo en el blog:

Y como yo hijo?? Que me acostumbré y lavé casi toda mi vida con escobilla y artesa??

Chuta… y yo me complico en meter un par de poleras a la maquina lavadora apretar un par de botones y despues sacarlo todo listo para meterlo a la secadora, porque claro, ahora el niño ni siquiera ocupa el tendedero, el asunto es con secadora.

Y mi abuela toda su juventud peleando con una artesa de madera, para mantenerle la ropa limpia a mi mamá a sus dos hermanas y a mi tata.

Me contaba que despues de los días que lavaba (aveces 2 veces por semana), en la noche la parte de los nudillos le sangraba de tanto escobillar, pq claro, se usaban los nudillos para cuidar más la ropa, porque la escobilla “percudía” mucho y en esa época la ropa era algo que costaba conseguir, la situación no era buena.

Además me contaba que no quería tener lavadora, porque muchas esposas de compañeros de trabajo de mi abuelo habían muerto electrocutadas con las primeras lavadoras electricas que habían llegado… o sea más encima y como si fuera poco, no era para nada simple, si no que el tema era correr riesgo de muerte si te tecnologizabas.

Y uno?? Se queja porque la secadora no es tan rápida en tener lista la polera regalona pa salir a carretear.

Me dieron ganas de pegarme una patá en la raja a mi mismo.

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