Conversando con mi amigo Francisco Campos (en tw: @franciscoecn), salío una frase que me gustó mucho y que quiero compartir con ustedes.
Dijo, que en una conversación con su jefe, un hombre que ya anda por cerca de sus 75, él le dijo:
“El trabajo es una indiscreción para las personas y las personas son una indiscreción para el trabajo”
Me quedé dandole vueltas un rato a la frase y no es más que la pura y santa verdad.
El objetivo de la mayoría de las personas, incluyendome, es disfrutar de la vida. Conversar con sus amigos, tener el anhelado tiempo de relajo, compartir y pasar tiempo con su familia, pasar tiempo con su pareja, mirar el mar, comerse un helado, ir a pasear al mall, salir de vacaciones, comprarse cosas que disfruten, que se yo… ese montón de cosas chicas que uno tiene asumidas como placenteras y que de alguna u otra forma hacen que todo tenga sentido. Sin embargo, el trabajo, el cumplir con responsabilidades, con horarios, responder a superiores, relacionarse con clientes y proveedores… sumergirse en ese horrible mundo de stress, convierte al trabajo en una suerte de obstaculo que uno tiene que superar toooodos los días para así poder disfrutar la vida… lo cual lo convierte en una indiscreción para la vida de las personas, ya que evita que uno desarrolle “su vida” con normalidad.
Pero sin embargo, al menos para mi que ya llevo un rato dando vueltas en el mundo de las empresas y proyectos y que tambien veo como es la vida laboral de la mayoría de las personas que me rodean… resulta que las personas son una indiscreción para el trabajo.
El objetivo principal de todo trabajo es que sea hecho con la mayor calidad, en el menor tiempo y con la menor cantidad de recursos obteniendo los mejores resultados posibles.
Y uno de los grandes talones de aquiles para que se cumplan esas condiciones, son las personas… las personas (y que se entienda que me incluyo tambien en este grupo) tienen problemas, las personas se enferman, las personas no tienen un sentido de responsabilidad, les falta compromiso, no se complementan bien con sus equipos de trabajo, hacen las cosas a medias, dejan trabajo para despues, acumulan y picotean trabajo de un lado y de otro… haciendo que todo lo que pueda ser buena calidad, poco tiempo, pocos recursos y buenos resultados, se vaya a las pailas.
Me quedé dando vueltas un poco más en el asunto y ver si es que había alguna forma de que esto mejorara, cambiarlo, poder moldearlo de alguna manera y hacer que mi vida no sea una indiscreción para el trabajo y que el trabajo no sea una indiscreción en la vida.
Y no la hay… no hay forma…
Solo hay placebos, soluciones parche… que incluyen frases como “el trabajo es parte de mi vida…”, claro… no te queda otra. Pero te apuesto que si te pagaran lo mismo o más por no hacer nada, feliz te dedicarías a dejar esa parte de tu vida botada y priorizar otra.
Y por otro lado, el trabajo está perdido, no hay forma de rescatarlo de la “inoperancia tácita” de las personas… un jipi que vivió hace unos 2000 años atras y que ahora tiene la cachá de seguidores, dijo: “Siempre habrá pobres y habrá pobreza.”
En este caso lo podríamos adaptar a que en el trabajo… “siempre habrá personas y habran problemas.”